La solidaridad de los niños y las niñas
La solidaridad nos obliga a ir más allá de nosotros mismos,
de nuestros intereses personales o necesidades particulares. Este valor nos
invita a preocuparnos por otras personas. Somos solidarios cuando nos damos
cuenta de que existen individuos o grupos a los que podemos ayudar: gente que
sufre hambre o pobreza extrema, que es discriminada, que vive las consecuencias
de un desastre natural, que padece alguna enfermedad, etcétera. Pero esto no
basta. Para que la solidaridad esté completa no es suficiente darse cuenta de
que podemos brindar apoyo, sino hacerlo. Es decir, se trata de
reconocer las necesidades de los demás y actuar.
La solidaridad es mi valor
Una persona
solidaria está dispuesta a dar lo mejor de sí y a unir su esfuerzo al de los
demás para conseguir metas comunes que los beneficien a ellos como grupo, pero
también a otras personas con causas distintas a las propias que por algún
motivo están en desventaja. Ser solidario consiste en ponerse en el papel de
quienes sufren un problema o tienen una necesidad e invitar a otros a que se
unan para ayudarlos. La solidaridad es un valor útil en todos los ámbitos:
permite el apoyo entre los diversos miembros de una familia, construye
comunidades urbanas y escolares más sólidas y resistentes, edifica naciones en
las que todos los individuos se sienten responsables y trabajan por el bien
común. La unión entre las personas da origen a cuerpos compactos, unidos y
enteros con poder y capacidad de transformación mayores al que tienen sus
integrantes por separado.
¿Y tú qué
piensas…?
¿Te consideras una persona solidaria? ¿Por
qué?
¿Has trabajado como voluntario para alguna
asociación que apoye a los necesitados?
En caso de desastre, ¿ayudarías a los
damnificados?
¿Aceptarías donar sangre a una persona
enferma?
Tomado de: http://www.fundaciontelevisa.org/valores/valores/solidaridad/
Tomado de: http://www.fundaciontelevisa.org/valores/valores/solidaridad/






